martes, 4 de noviembre de 2008

LA LEY DE LA ATRACCIÓN


Básicamente, la ley de la atracción dice que lo similar atrae lo similar. Pero en realidad hablamos a nivel del pensamiento. Nuestra labor como humanos, es sostener los pensamientos de lo que deseamos, tener totalmente claro en nuestras mentes lo que deseamos, y desde ahí comenzamos a invocar una de las leyes más importantes del universo que es la ley de la atracción. Usted se convierte en aquello en lo que piensa todo el tiempo pero también atrae aquello en lo que piensa todo el tiempo Si lo ve aquí(mente), lo sostendrá aquí (en la mano).

Y ese principio se puede resumir en tres palabras sencillas : (pensar, convertir y agradecer)

los pensamientos

se vuelven

cosas

Lo que muchas personas no comprenden es que un pensamiento tiene una frecuencia. Todo pensamiento tiene una frecuencia, y podemos medir ese pensamiento. Si usted tiene un pensamiento una y otra y otra vez, si imagina en su mente, que tiene un nuevo automóvil, el dinero que necesita, crear esa compañía, encontrar su alma gemela. Si imagina cómo es, está emitiendo esa frecuencia en forma consistente.

Los pensamientos envían esa señal magnética que atrae lo correspondiente. Véase a sí mismo viviendo en abundancia y la atraerá. Siempre funciona, funciona todas las veces, con todas las personas.

Pero aquí está el problema la mayoría de las personas piensan en lo que no desean y se preguntan por qué se presenta una y otra y otra vez.

A la ley de la atracción no le importa si usted percibe algo como bueno o malo o si no lo desea, o lo desea.

Responde a sus pensamientos. Si está sentada allí viendo una montaña de deudas, sintiéndose terriblemente mal, es la señal que está enviando al universo, ‘ayy’, realmente me siento muy mal por todas estas deudas que tengo lo está afirmando para sí misma lo siente en cada nivel de su ser, y eso es lo que va a seguir teniendo.

Por eso, cuando observa aquello que desea y le dice que sí, está activando un pensamiento y la ley de la atracción responde a ese pensamiento, y le trae las cosas que coinciden con eso. Pero cuando ve algo que no desea, y grita que ‘No’ lo quiere, en realidad no lo está alejando. En cambio, está activando el pensamiento de aquello que no desea y así, la ley de la atracción también alinea esas cosas para usted.

Este universo está basado en la atracción, todo tiene que ver con la atracción. La ley de la atracción funciona siempre, sea que crea en ella, o la comprenda o no. Siempre funciona.

Usted podría estar pensando en el pasado, el presente, o el futuro, y aunque esté recordando, observando, o imaginando aún así, en ese proceso, estará activando pensamientos, y la ley de la atracción, que es la ley más poderosa del universo, responderá a su pensamiento.

La creación siempre sucede. Cada vez que un individuo tiene un pensamiento o una forma crónica y prolongada de pensar, está en proceso de creación. Y algo se va a manifestar como consecuencia de esos pensamientos.


sábado, 1 de noviembre de 2008

HACERLO, Y HACERLO BIEN...

Esta pequeña historia, también extraída de Reflexiones Diarias, pone de manifiesto dos distintas actitudes, muy definidas, ante la vida... actitudes que tienen que ver con dar primero sin pensar en recibir; y, como contrapartida, con la mediocridad de pretender recibir (aún sin haber brindado nada) sólo porque "yo llegué primero".

Jesús trabajaba en una empresa desde hacía 5 años, nunca había sido amonestado, y cumplía su trabajo con normalidad.
Cierto día, entró a la oficina del Gerente para hacerle un reclamo:
- Señor: trabajo en la empresa desde hace 5 años, pero siento que no he sido tomado en cuenta para las promociones y ascensos. Mi compañero Ramón ingresó hace sólo 1 año y ya ha sido promovido a Supervisor.
El Gerente, con cierta preocupación, le dijo:
- Jesús, antes de responder a tu pregunta, quisiera que me ayudes a resolver un pequeño problema: quiero dar fruta en el almuerzo. En la calle hay un camión que vende , y que para siempre al frente. Averigua si tienen frutas frescas.
Jesús se esmeró en cumplir la tarea, y a los 5 minutos estaba de regreso.
- Señor: tienen naranjas para la venta.
- Y ¿cuánto cuestan?
- Disculpe. No pregunté.
- No importa. ¿Viste si había suficientes naranjas para darle a todos en la oficina?
- No me di cuenta. Y tampoco pregunté.
- ¿Hay alguna otra fruta, por si hay quienes no comen naranja?
- No lo sé, señor. Pero creo que…
- Siéntate un momento, Jesús.
El Gerente tomó el intercomunicador y le encargó a Ramón, el compañero de Jesús, la misma tarea. A los 10 minutos llegó Ramón.
- Bien, Ramón, ¿qué noticia me traes?
- Señor, en este momento están vendiendo naranjas, las suficientes para atender a todo el personal, pero si prefiere, en media hora van a buscar melones y mangos. Aquí tiene la lista de los precios de cada fruta, y me dicen que si compramos en grandes cantidades, nos darán un buen descuento. Dejé apartadas las naranjas, aunque si usted escoge otra fruta, regresaré para rectificar el pedido.
- Muchas gracias, Ramón.
Entonces se dirigió a Jesús, que aún seguía allí, y le dijo:
- Disculpa Jesús, ¿en qué estábamos?
- En nada señor. Con su permiso…

Es para destacar, como detalle muy positivo, la toma de conciencia por parte de Jesús, de la proactividad de Ramón, y de cómo ésta (y NO el período de permanencia en la empresa) marcó la "diferencia que hace la diferencia"

jueves, 30 de octubre de 2008

LA HISTORIA DE HUMI

Hace muchos años, en la isla de Hokkaido, vivía el jóven Humi, que se ganaba el sustento picando piedras. Aunque jóven y sano, no estaba contento con su destino, y se quejaba noche y día. Humi, pese a no conocer bien el Cristianismo sabía que, según su tradición, al menos una vez al año se satisfacían los deseos de la humanidad. Así, un día de Navidad rezó con mucha fé y para su sorpresa, se le apareció un ángel.

- Tienes salud y toda una vida por delante -le dijo el ángel-. Todos los jóvenes deben empezar a hacer algo. ¿Por qué vives quejándote?.

- Dios ha sido injusto conmigo y no me ha dado la oportunidad de llegar lejos - respondió Humi.

Preocupado, el ángel se presentó ante el Señor para pedirle ayuda y que su protegido no terminara por perder su alma.

- Que se haga tu voluntad -dijo el señor-. Como es Navidad, todo lo que desee le será concedido.

Al día siguiente, Humi estaba picando piedras cuando vió pasar un carruaje que llevaba a un noble cubierto de joyas. Pasándose las manos por el rostro sucio y sudoroso, dijo con amargura:

-¿Por qué no puedo ser noble yo también? ¡Ése es mi destino !

-¡ Así sea! -murmuró su ángel con gran alegría.

Y Humi se convirtió en dueño de un suntuoso palacio y de muchas tierras, rodeado de sirvientes y caballos. Salía todos los días con su impresionante cortejo y le gustaba ver a sus antiguos compañeros mirándolo con respeto, hasta que una tarde, el calor era insoportable; incluso bajo su parasol dorado, Humi sudaba como en los días en que picaba piedras. Se dió cuenta entonces de que no era tan importante como pensaba: por encima de él había príncipes, emperadores, y más alto todavía estaba el Sol, que no obedecía a nadie, pues él era el verdadero rey.

- ¡Ángel mío!, ¿por qué no puedo ser el Sol?. ¡Ése debe ser mi destino! - se lamentó Humi.

- Que así sea - exclamó el ángel, ocultando su tristeza ante tanta ambición.

Y Humi fue el Sol, como era su deseo. Mientras brillaba en el cielo, maravillado con su gigantesco poder para hacer madurar las cosechas o quemarlas a su voluntad, vió un punto negro que comenzaba a avanzar a su encuentro. La mancha oscura fue creciendo y Humi se dió cuenta de que era una nube que se extendía a su alrededor y le impedía ver la Tierra.

- ¡Ángel mío! -gritó Humi-. ¡La nube es más fuerte que el Sol!, ¡mi destino es ser nube!. Respondió el Ángel -¡Así sea!.

Se convirtió en nube y vio realizado su sueño. -¡Soy poderoso! - gritaba, oscureciendo al Sol. -¡Soy invencible! tronaba, siguiendo a las olas. Pero en la costa desierta del océano se erguía una inmensa roca de granito, tan vieja como el mundo. Humi pensó que la roca lo desafiaba y desencadenó una tempestad como el mundo no había visto jamás. Las olas, enormes y furiosas, golpeaban la roca intentando arrancarla del suelo y lanzarla al fondo del mar, pero, firme, la roca continuaba en su sitio.

-¡ Ángel mío ! -sollozaba Humi-. ¡La roca es más fuerte que la nube !, ¡mi destino es ser roca!.

Y Humi se convirtió en roca. -¿Quién podrá vencerme ahora? -se preguntaba-.¡Soy el más poderoso del mundo !.

Y así pasaron varios años, hasta que una mañana, Humi sintió una punzada aguda en sus entrañas de piedra, seguida de un profundo dolor, como si una parte de su cuerpo de granito estuviese siendo lacerada. Enseguida oyó unos golpes sordos y de nuevo un inmenso dolor. Loco de espanto, gritó:

- ¡Ángel mío, alguien está intentando matarme!. ¡Tiene más poder que yo, quiero ser como él!.

- ¡Así sea! -exclamó el ángel, llorando.

Y así fue como Humi volvió a picar piedras.

PAULO COELHO

Extraído de "Reflexiones Diarias"

En el camino de nuestro crecimiento personal, tan repleto de posibilidades, y de CONVERTIRNOS EN LO QUE PENSAMOS, lo más importante es DEFINIR QUÉ QUEREMOS SER, CUÁL ES NUESTRA MISIÓN EN LA VIDA, un poco para no repetir la historia de Humi...
Y he aquí, la pregunta que subyace...
¿Realmente tenemos un plan y sabemos en qué queremos convertirnos?